martes , marzo 2 2021
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La Psicosis en el Cine

El cine tiene como característica la posibilidad de materializar fantasías, monta el  relato de una historia y  se ofrece para contarla  sirviéndose de imágenes que arman escenarios en donde puede localizarse una ficción subjetiva.

El psicoanálisis desde su perspectiva llama a ubicar a un sujeto en el lenguaje y la forma en que éste se ha estructurado allí; parte de la idea de que el sujeto es ante todo hablado; puede habitar el lenguaje pero también puede estar fuera del discurso social, como sucede con la protagonista del film, quien tiene dificultades para hacer lazo.

En “Soy un Cyborg” (Corea del Sur, 2006), la lectura que el discurso médico hace respecto de Young Goon, (Su-jeong Lim), es depresión psicótica,  acerca de otra paciente diagnostica mitomanía, aplicando a ambos diagnósticos procedimientos estándar (terapia electroconvulsiva). De allí podríamos situar una diferencia fundamental que haría la práctica psicoanalítica en relación al saber; mientras que el discurso médico sostiene la idea de entender cómo y con qué prácticas abordar a un sujeto, el psicoanálisis por su parte sostiene que es el sujeto quien porta el saber y que este mismo es inconsciente, dirigiendo cada cura en función de las coordenadas del caso por caso. Otro ejemplo del discurso psiquiátrico clásico se observa en el  intento de introducir a la paciente en la lógica colectiva induciendo a que se alimente, y cada vez que alguien se suma a este propósito, Young pareciera retraerse desoyendo y comenzando a alucinar.

Lo que la psiquiatría clásica clasificaría como intento de suicidio,  el psicoanálisis por su parte leería allí un modo de tratamiento singular sobre el cuerpo, una manera singular de ligarse a éste,  de “enchufarse al lazo” como Cyborg en esa construcción delirante. Siguiendo esta idea, podríamos pensar el despliegue de este sistema de comunicación particular a través del objeto “dentadura” para establecer conversaciones con otros ciborgs, y a la vez preguntarnos qué valor tendría este elemento ya que es una pieza perteneciente a su abuela, otro sujeto alienado con quien Young quedaba reducida a entablar una comunicación en su temprana infancia. De allí cobraría importancia la insistencia en devolver este objeto que hace al ser de su abuela y el valor que implicaría en su delirio de “ser un ratón”, ratón que estaría privado de sus dientes.

Esta figura habría operado significativamente, dado que es a quien Young dirige la pregunta acerca del propósito de su existencia en el mundo, presentándosele una incógnita que dejaría lugar a una invención, ya que su abuela no termina de decirle cuál es su misión, permaneciendo “no toda hablada”.

En este punto, podríamos pensar una falla allí donde se establecería un enigma, una insuficiencia en donde la joven no dispondría de lo simbólico para comprender por qué llevan a su abuela, fisura en torno a la pérdida y su elaboración, la ausencia de un significante que venga allí a operar dando una significación. Los efectos pueden observarse en el retorno desde lo real de este personaje, en sus alucinaciones.

El significante Cyborg remite a un ser cuyo cuerpo ha sido asumido en su totalidad o en parte por dispositivos electromecánicos. Tomando en cuenta ese significado, iremos orientándonos hacia el nuevo sentido que este significante adquiere en la vida de Young, tratando de elucidar  la relación que mantendría con su cuerpo, dado que estaría sumida en el armado subjetivo y en la preocupación por el desfallecimiento de esa construcción.

En aquella escena en donde Il Soon la llama psicópata, es cuando Young  puede decir tímidamente “soy un Cyborg”, esta nominación intentaría establecer una relación entre sentido y Real, agregando a lo real algo que produzca significación. Aún así, esa identidad pareciera sostenerse frágilmente.

Respecto de los fenómenos elementales, aparece la alucinación verbal predominantemente, por lo que Young recibe su propio mensaje, no de manera invertida sino directamente desde lo real, efectuada por esa voz femenina a la manera de altoparlante que dictaminaría sus reglas singulares y la manera de proceder. Al ser un sujeto sin manual ni etiqueta, las alucinaciones se le presentan a la manera de manual procedimental, habiendo allí una inquietud formulada en torno a que no dispondría de uno ante el cual referenciarse. El procedimiento de Il Soon es como de soporte ante ese manual que le falta, creándole un dispositivo en función de las coordenadas que previamente le da Young cuando confiesa que su sistema de recarga de energías tiene sus limitaciones, dándole lugar a su intervención. Podríamos agregar que eso hace rodar la vía por la que iría encontrando una forma de hacer con su cuerpo.

A propósito de esto J.A. Miller entiende que Lacan nos invita a pensar que la esquizofrenia tiene la propiedad de volver enigmático el ser en el cuerpo. La esquizofrenia sin literatura, vuelve enigmática la presencia del cuerpo, ciertos órganos cobrarían vida por sí mismos, esto se ilustra en esos “dedos baterías que se encienden solos”. Situándose esta experiencia en la dificultad de la joven de poder disponer de su cuerpo, un cuerpo desafectado ante los cortes, sin registro de hambre o de languidez que se evidenciaría en los sucesivos desfallecimientos. Cuerpo que comenzaría a conmoverse ante la maniobra de Il Soon que lo marca de otra manera ya que éste le habla, la nombra, la besa, la toma y como buen ladrón la engaña, previo a la decisión y disposición de la propia protagonista a dejarse engañar. Es decir que ambos se localizan en sus posiciones subjetivas, algo que haría posible el encuentro.

Young  llama a Il Soon en su singularidad, para que le extraiga aquello que le impide su misión – su compasión- , le propone un uso de ese “saber hacer”; él  no es invisible para ella en su ser de ladrón y a la manera de un analista, ubica el objeto más preciado de cada sujeto extrayéndoselo (la voz de la cantante, el estilo de juego del tenista de mesa, el invento para volar de otra paciente, etc.); ubica a esta joven con su peculiar manera de interpretar su existencia captando su lógica subjetiva, introduciendo el acto analítico cuando se dispone a tomar en consideración lo que ella comienza a decir, en su confesión del  temor a estropearse,  escuchando  y acompañándola en la invención de un propósito no menos delirante; ofreciéndose a su vez como garantía de por vida, aun cuando en el sujeto psicótico lo que encontramos en el desencadenamiento es que  no hay Otro del Otro. Así, Il Soon invita a Young a hacer lazo no sin condiciones.

El recurso que tomaría para ligarse de modo singular al cuerpo sería a través de esa prótesis que es el megatrón, la invención que le aporta su partenaire Il Soon a partir de las pistas que ella primeramente le brinda. De esta manera comenzaría a afectarse el cuerpo, a libidinizarse ante las maniobras que Il Soon le efectúa marcándolo de otra manera.Todo ello, sumado a esa contingente entrada al aparato de electroshock  que comienza asociar con su primera entrada a la vida, le permite comenzar a armar un relato en donde puede situar el inicio de su existencia asociada a los cables que le conectaron en la incubadora para poder vivir; aparato presente desde el inicio de su “débil” existencia que es la manera en que se presenta durante todo el relato fílmico hasta su decisión de procurarse un sentido nuevo.

María Fernanda Manrique

CID San Luis

IOM2

Bibliografía

  • Miller, Jaques Alain. Revista digital Virtualia N°16- Formas contemporáneas de las Psicosis. Texto: La invención psicótica. Año Marzo de 2007.
  • Lacan, Jaques. Seminario III. Las Psicosis. Editorial Paidós.
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