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Spider

“Spider” (Cánada, 2002), thriller dirigido por David Cronenberg, está basado en la novela homónima de Patrick McGrath, guionista de la película. Ésta relata la historia de Dennis (Ralph Fiennes) , un hombre que, después de salir del psiquiátrico, se instala en un asilo ubicado en las cercanías de la casa donde pasó su infancia para así poder reconstruir minuciosamente las escenas que decantaron en la muerte de su madre. Para ello, Dennis retorna a los perturbadores recuerdos de su pasado, los cuales, una vez más, le hacen revivir aquel final trágico del que no puede escapar.

Una interpretación posible de lo que la película nos ofrece, respecta al registro imaginario: el cuerpo en la psicosis.
“El hábito hace al monje; cuando hay poco monje, se necesitan muchos hábitos”. Con esta frase, se podría ubicar la importancia de la muleta imaginaria en la psicosis como punto de enganche ante la falta de un significante que cumpla esa función. Así, ¿podríamos pensar a las camisas como esa muleta que viene a acotar, sostener, “prensar” un cuerpo que se desarma y cuyos límites se presentan difusos? Lo mismo podríamos inferir en la escena en la que Dennis siente olor a gas, y necesita, además de las camisas, cubrir su cuerpo con periódico.

Secuencialmente, se podría pensar que la primera escena que desencadena la historia es aquella en la que Dennis se encuentra en el hospital psiquiátrico y devuelve un pedazo de vidrio de una ventana rota. Así, él es quien devuelve, a ese vidrio roto (que parece una tela de araña) la pieza que falta. Sería entonces, después de esta escena, que Dennis retorna a las cercanías de su casa para “reconstruir” su pasado, colocar la pieza que falta en su tela de araña.

Tenemos dos escenas fundamentales: la primera, en el bar, en la que Dennis, buscando a su padre, se encuentra con Yvonne, quien, de una forma burda, estridente y burlesca, le enseña un pecho. La segunda, cuando Spider observa desde la ventana como su padre toma pasionalmente a su madre. Sería posible inferir que es en estos momentos, del encuentro con la sexualidad (ante la cual el niño no puede responder), que se genera el vacío de significación y la perplejidad, dando en su conjunto lugar al desencadenamiento. Desde esta perspectiva, la escena en la que Dennis está cenando con sus padres y se produce un chirrido en el plato, ¿podría pensarse como un fenómeno de franja?.

Es a partir de este momento (de este vacío al cual hay que darle un sentido) que Dennis comienza a elaborar su delirio, en el cual, en tanto algo de ambas escena se engancha, Yvonne es encarnada a imagen y semejanza de la madre.

En este delirio, Yvonne (quien es, según Dennis, la que desencadena todos los sucesos subsiguientes: “todo comenzó con Yvonne”) se convierte en la amante del padre (que es presentado por momento como déspota, por momentos tierno y continente) y cómplice de éste en el asesinato de la madre. Cabe destacar que en ninguna de estas escenas el pequeño Dennis está presente. Ubicamos aquí, entonces, la certeza psicótica.

Hasta este momento, podemos pensar el delirio en relación a una construcción del pasado. No obstante, éste invade el tiempo presente en el momento en que la encargada del asilo es encarnada también a imagen de la madre. Ahí, Dennis parece sentir gran angustia, equivalente a la que padece en la casita de la huerta cuando huye de su padre tras llamarlo asesino, y comienza, al igual que en la infancia, a preparar el escenario para asesinar a la sustituta.

 

Pero me pregunto: ¿Qué lo detiene en esta ocasión?, ¿Qué sucede para que, en el momento de perpetrar el acto, Dennis enganche de alguna forma con la realidad y se detenga?

Ailin Miranda
CID-San Luis
IOM2

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