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7ma. Clase general. “Vergüenza. Del Edipo a la sexuación” A cargo de Norma Sierra y Estela Amaya 14 /11/ 2020

7ma. Clase general. “Vergüenza. Del Edipo a la sexuación”

A cargo de Norma Sierra y Estela Amaya 

 

¿Qué sería en la práctica clínica interpretar en función de avergonzar? ¿Cómo operar con la dimensión de la vergüenza en función de las estructuras? ¿Cómo se articulan vergüenza y angustia? Fueron algunos de los interrogantes que resonaron a partir de la clase general a cargo de Norma Sierra y Estela Amaya realizada por zoom el sábado 14 de noviembre. No faltó a la cita el arte del pintor renacentista J. Zucchi, testimonios de pase de G. Grimbau y M. Recalde, y escenas de la política actual, que, articulados a una lectura precisa y clara de distintos conceptos, hicieron del encuentro un espacio que me dejó con ansias de más.

Del encuentro en cuestión…

¿Cómo ubicar la vergüenza en el movimiento que va del Edipo a la sexuación? Fue la primera cuestión o interrogante que Norma introdujo como eje y que a su vez dio lugar al título de la clase. El recorrido de la misma fue presentado sintéticamente dividido en tres aspectos o dimensiones.

Dimensión política o introducción general a la temática

En ese momento de la clase, a partir de una puntuación clara y detallada de distintos textos, Norma propuso pistas para pensar la definición política de la vergüenza; su lugar en el lazo social.  Con miras a este objetivo es que profundizó la relación inconsciente y política y realizó interesantes referencias a la ferocidad actual de los fanatismos.

Para poder despejar la frase de Lacan «El inconsciente es la política» y la articulación de ambos términos, la docente tomó como referencia el texto de E. Laurent: El inconsciente es la política hoy. En el mismo, el autor de marras, señala que Lacan extrae al inconsciente de la esfera solipcista y subraya la necesidad de considerar los matices entre la década del 70 y la actualidad: hoy el espacio de la ciudad es tomado por la globalización. De este modo, es preciso comprender que hay al presente algo del goce que es ilimitado.

Las trasgresiones de las prohibiciones ligada a lo sexual ya no tienen valor político, sino lo vinculado a los derechos de toda forma de goce. Esto último, formaría parte del ascenso del goce en tanto tal al cenit de lo social, al cenit de la civilización en el marco de este discurso capitalista –al decir de E. Sintatra- de consumidores consumidos.

A continuación, Norma nos invitó a pensar la época a partir de una lectura de las anteriores elecciones presidenciales en EEUU (2016). Con un tema actual y convocante nos llevó a profundizar la cuestión de la política de las identidades y cómo se fue trasformando la configuración social. De este modo, se preguntó –de la mano de E. Laurent- si habremos entrado en un momento post identitario y respecto de los alcances del «modelo Trump». Término propuesto por G. Dessal que deja expuesto el retorno a los fanatismos; en el caso Trump: la identidad única, la identidad nacional.

Lanzada por esta vía, Norma nos fue llevando a reconocer la genialidad lacaniana que al dirigirse a la audiencia del seminario 17 señalando: «ya no hay vergüenza», se anticipaba a lo que advendría en el siglo XXI. La docente destacó, que en los años 70 Lacan vislumbraba el régimen político del goce seudo-capitalista, régimen de lo ilimitado.  Asimismo, al ofrecernos una clara distinción respecto del régimen Edípico nos permitió comprender las consecuencias en la actualidad del primero. Este último se regiría por eficacia simbólica del Nombre del Padre, de la razón fálica, presentando una modalidad limitada, una medida. A diferencia, el régimen actual anticipado por Lacan estaría comandado, por el objeto a. Sin medida común que permita acuerdos, llevaría a una relación donde surgen desacuerdos; donde surge el racismo y los sujetos quedarían imperados por comunidades de goce.

Dimensión Epistémica o precisión del concepto vergüenza y su articulación y distinción del pudor y la culpa

Este otro momento de la clase me resultó fundamental para poder pensar las consecuencias clínicas de los conceptos últimos citados y asimismo continuar abriendo interrogantes en relación a la época que nos toca transitar.

Fue entonces que Estela, nos invitó a un recorrido por diversos textos de S. Freud con la intención de ir pesquisando marcas o huellas que me permitieron echar luz sobre las cuestiones que Lacan va tomando del padre del psicoanálisis sobre la temática.

A partir de situar como brújula los diques psíquicos Estela fue puntuando más que pertinentes “perlitas” –como ella las nominó-. A viñetas del Manuscrito k, Tres ensayos…, Pulsiones y destinos …– entre otros- fue abrochando diversas cuestiones de la que rescataré la que me resultó más que interesante. Estela ofreció una sustancial lectura estableciendo relaciones entre la vergüenza y el papel de la mirada. Precisión fundamental para poder abrir a pensar aspectos de nuestra época. En este sentido, señaló –siguiendo a Miller- que la experiencia de ser mirado por el otro es una cuestión constitutiva originaria dado que para constituirnos se requiere que la mirada pase al rango de objeto elidido, es decir sea reprimido.

A continuación, con la intención de despejar con claridad la diferencia entre vergüenza y culpa, Norma nos propuso el texto Notas sobre la vergüenza.  Señala Miller en el citado texto: «Quizás podemos formular que la vergüenza es un afecto primario de la relación al Otro. (…) la culpabilidad es el efecto sobre el sujeto de un Otro que juzga, por lo tanto, un Otro que protege los valores que el sujeto habría transgredido. Diríamos de la misma manera que la vergüenza tiene relación con un otro anterior al Otro que juzga, un Otro primordial, no que juzga, sino que solamente ve o da a ver (…) Podríamos plantear también que la culpabilidad está en relación con el deseo mientras que la vergüenza está en relación con el goce que toca lo que Lacan llama, en su Kant con Sade, “lo más íntimo del sujeto”».

Norma nos invitó a pensar la función del objeto mirada y de ese gran Otro que avergüenza. Otro que ve y toca lo dicho goce íntimo. Otro primario que si fracasa la barrera del pudor queda expuesto, y la respuesta a esto sería el fantasma. El pudor protegería el secreto del goce que se sostiene en el fantasma.

Las docentes eligieron hacer resonar – de un modo en que capto aún más mi atención- estos conceptos con fragmentos del pase de G. Grimbau. La lectura de recortes de este testimonio nos mostró la «intervención inolvidable» de su analista que la avergonzó tanto como si alguien la hubiese descubierto en un íntimo fantasma inconfesable. Destacó Norma que la intervención devino en un momento clave del análisis, momento de división subjetiva. Algo del velo del pudor se habría franqueado, pudor que velaba un goce que concernía a Gabriela sin ella saberlo.

Sobre la cuestión del pudor, la docente, nos acercó su interesante lectura de P. Monribot quien considera dos formas del mismo. Además del pudor que protege el secreto del goce que se sostiene en el fantasma, el autor de marras ubica una función articulada a la represión primaria. Forma de pudor que Lacan en el seminario XXI va a llamar la única virtud. Si no hay relación sexual, si no se puede levantar toda la represión, si es imposible que lo simbólico y lo real hagan unión total, la única virtud es el pudor para no ser aspirados por lo real.

 

Con acertada intuición, las docentes nos acercaron un cuadro de J. Zucchi, el cual me hizo mucho más asequible la última distinción planteada. Un aporte sustancial, además de extraordinario, como suele resultar el arte: «Psyche sorprende Amore». A partid de esto, creo no equivocarme en considerar, que la mayoría de los presentes pudo captar el significado de la conclusión propuesta por Norma: El verdadero pudor no es esconder el órgano visible sino enmascarar un símbolo puro, esconder algo imposible de ser representado.

Dimensión clínica. La vergüenza en la clínica y en la época

En relación a la época actual Norma planteó que en la actualidad no sería operativa la vergüenza como dique psíquico de socialización. En el régimen capitalista todo vale, todo es visto sin ninguna clase de vergüenza. ¿Qué mirada se pone en juego en nuestra época? ¿de qué Otro se trata?: hoy regiría el goce de ser exhibido sin pudor, no se pondría en juego una mirada que avergüence, sentimiento subjetivo que devela algo de un goce íntimo.  La mirada omnivouyer –que observamos en el presente- implica a un Otro no barrado, un amo del mundo no castrado. Es la mirada con la que se goza, no se avergüenza. Al decir de E. Laurent hoy «somos mirados en el espectáculo del mundo». Se podría observar la apuesta a estar en la mirada de dicho mundo, a ganar el goce de todo se puede ver a costa de perder el deseo. Dejando esto al sujeto en posición de exhibido en el discurso del amo actual.

En relación a la clínica, Norma propone poner en juego la función de la vergüenza apuntando a recuperar la subjetividad en términos de dignidad.

Avergonzar en la clínica implicaría que se afloje la relación del sujeto al significante que lo representa y que pueda descubrir cuál es el goce que extrae de esos significantes. ¿Dónde ubicar entonces la dignidad del sujeto? Del lado del síntoma que se produce en un análisis, de aquello que se escapa y no entra en el universo del discurso del amo. Por medio del síntoma algo consigue escarpar a la tiranía del lenguaje, empero para que el sujeto vomite el s1 sería imperativo que lleve su marca.

En relación a los sujetos contemporáneo, suelen llegar con una marca floja o sin mara a análisis. Siguiendo a E. Laurent, fijados a un régimen de goce no singular; identificados a una comunidad de goce. El autor de marras retoma una frase del Analiticón, en la cual Lacan exclama a sus estudiantes: «el régimen los exhibe, mírenlos como goza» para señalar que el amo expone a quienes no se hacen responsables de su goce. En este sentido, Norma nos invitó a pensar que avergonzar implicaría que el sujeto pueda hacerse responsable de su goce. Saber del por qué de los semblantes y del cómo del goce y poder arreglarse con eso. Esto quiere decir que el sujeto debería elegir entre quedarse identificado al universal bajo el régimen del S1o la singularidad de su modo de goce. Cuestión, esta última, que requiere transitar la vergüenza, no desresponsabilizarse y hacerse cargo del goce que lo concierne.

El momento de concluir

Por último, las docentes eligieron una atractiva senda para arribar al momento de concluir, acercándonos fragmentos del testimonio del pase de Marina Recalde. Este último valioso aporte facilitó continuar articulando los conceptos teóricos abordados con la clínica.

Tras las excelentes intervenciones de Norma y Estela se hizo lugar a un espacio de preguntas donde los participantes tomaron la palabra. Un interesante y animado intercambio enriqueció aún más el recorrido de la mañana de trabajo y, dejó asimismo entrever el deseo de seguir investigando, suscitado por la presentación y la temática.

El recorrido realizado, resultado de una minuciosa lectura, no solo permitió precisar con claridad las distinciones conceptuales propuestas, sino que asimismo fue una apuesta constante a ubicar sus coordenadas en la época. Esto último me invitó a dar todo su valor la virtud del pudor en la dimensión humana; su esencial recuperación para cuidad los lazos entre las personas.

No resta más que decir GRACIAS. Es decir, agradecer por la orientación y generosidad en la trasmisión que militaron para renovar el deseo de ir por más impulsando seguramente lecturas venideras.

 

Natalia G. Savio

 

 

 

 

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