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Consecuencias Clínicas y Políticas de la Decadencia del Padre. Clase de Jorge Rodríguez, 13 junio, 2020

Consecuencias Clínicas y Políticas de la Decadencia del Padre. Clase de Jorge Rodríguez, 13 junio, 2020

 

P. Picasso “Dos mujeres corriendo por la playa” 1922

El Sábado 13 de Junio se realizó la Clase Nº 3 del Seminario, a cargo del Docente Jorge Rodríguez (Responsable local del CID San Luis)

Jorge comienza su clase con un agradecimiento público a la Comisión del CID San Luis por su labor mancomunada que nos ha permitido en esta situación de pandemia, no quedar capturados por el significante COVID 19 y continuar con el trabajo anual. Su agradecimiento también se extiende a colegas docentes de otras provincias quienes nos acompañarán oportunamente de manera virtual.

Jorge introduce su clase a partir del significante “salir” (salir de la pandemia, salir de la situación actual) y la titula: SALIR DEL REINO DEL PADRE. Frase que encuentra en el libro: “Feminismos” compilado por J. A. Miller y otros autores. Allí Miller mantiene una conversación con la escritora francesa Christine Angot.

Pero también recurre a la literatura y poesía para hacer resonar lo que sucede en la época respecto del padre. Así nos trae al maravilloso Borges con “El General Quiroga va camino al muere” y a Fabián Casas con su reescritura del mismo poema al cual llama “Cancha Rayada”.

A partir de allí Jorge introduce 3 puntos de trabajo:

-Empieza el matriarcado. Una excursión antropológica

-El Rey ha muerto. ¡Viva el Rey!

-El padre en la Nevera.

EMPIEZA EL MATRIARCADO. UNA EXCURSIÓN ANTROPOLÓGICA

G. Klimb “Sirenas” 1899

A partir de un colorido recorrido bibliográfico, Jorge ubica cuestiones en relación a cómo pensar esta salida del padre y cómo ubicarla en la actualidad. Por excursión antropológica se refiere a las distintas lecturas que pueden hacerse de los fenómenos de la época a partir del análisis del discurso que sostienen.

El trayecto comienza con un fragmento de un episodio de la serie “La casa de papel”, en donde un personaje mujer toma el mando del robo y dice “Empieza el matriarcado”.

De allí sigue por las páginas antes mencionadas del libro “Feminismos”, para decir con Miller dos cuestiones en relación al padre:  nuestra época busca salir del reino del padre porque éste se ha vuelto intolerable al tratarse no ya de un padre al estilo freudiano que podría encarnar un límite al goce, sino que es el goce mismo. Un padre obsoleto, ineficaz e imposible de soportar. La segunda cuestión es el valor organizador que ha tenido el padre, en tanto en nuestra civilización ha servido de orientación (brújula) en la construcción de artificios simbólico-imaginarios para sobrellevar la no-relación sexual. Estos artificios son llamados por Miller, discursos típicos y guardan relación con la civilización patriarcal que les dio origen. Sin embargo, nos encontramos en la época de salida del discurso del padre, del patriarcado y del Edipo.

Miller sostiene que es ahora el Discurso de la Ciencia, con su nuevo modo de lazo social quien funciona en su aspecto orientador y viene a ocupar el lugar vacante del Padre. Punto clave en este recorrido, ya que Jorge propondrá más adelante, que la vía de salida del padre es a partir del otro goce, como lo trabaja Eric Laurent.

Respecto al Discurso de la Ciencia, dice de él que Lacan en la clase 7 del Seminario 17, lo equipara al Discurso Universitario en tanto amo moderno. Ofrece la lectura de Juan Carlos Indart: “Sobre lo que el Discurso Universitario clasifica” y de un ensayo suyo: “Discurso universitario y sus efectos en la función paterna” para profundizar estos temas ya que no seguirá en esta oportunidad esa línea de trabajo.

Agrega que el Discurso de la Ciencia y de la época ataca al patriarcado, suplantando como dice Miller, las tradiciones por las innovaciones tecnológicas, las relaciones jerárquicas por las redes virtuales y lo viril por lo femenino.

Define patriarcado citando a Fontanela, quien lo concibe como un sistema político, social de distribución de poderes en donde relaciona el gobierno al padre, ya que se caracteriza por la dominación masculina sobre los bienes, los hijos y las mujeres que quedan de este modo, en una situación de subordinación. El patriarcado se sostiene a partir de dos dispositivos: la heterosexualidad y el contrato sexual.

Para pensar la época, incluye los desarrollos de Eric Laurent en “Reflexiones sobre tres encuentros entre el feminismo y la no relación sexual” presentado en la Segunda Jornada Zadig, en donde el autor trabajó ampliamente lo que denominó “la cuarta ola feminista”. Menciona tres movimientos actuales heterogéneos: La rebelión y protesta de las mujeres respecto a los femicidios, Movimiento Ni una menos. El movimiento de origen norteamericano en contra del acoso sexual. Movimientos reivindicatorios de grupos LGBT junto a la propuesta de dar lugar al lenguaje inclusivo. En estos movimientos, Laurent lee principalmente que evidencian y denuncian, un no saber hacer con el cuerpo de la mujer, por parte de los hombres. Un no saber hacer con el goce femenino.

Sus dos últimas paradas en la excursión antropológica fueron en “Tótem y tabú” y “Moisés y la religión monoteísta” de Freud, respecto a la alternancia de sociedades matriarcales y patriarcales.

Jorge propone para concluir el primer punto, la lectura de “Lacan entre las feministas” de Gabriela Rodríguez y de Miquel Bassols: “Heteroelecciones”, en la revista Resonancias 2. En este último artículo, se plantea una salida del padre, no por la vía de la antropología, sino de la lógica. Miquel Bassols presenta toda una serie de fenómenos clínicos actuales, que pueden pensarse, a partir del seminario 20 de Lacan, sin reducirlos a referencias edípicas, sino con el recurso del lado derecho de la fórmula de la sexuación, es decir en relación al goce femenino.

El cierre lo hace con fragmentos del libro de Ricardo Coler: “El reino de las mujeres”, esta vez con una excursión a la cultura oriental reflejada en la sociedad matriarcal Mosuo, pero que según el propio Coler, bien podría haber sido en su propio barrio.

EL REY HA MUERTO. ¡VIVA EL REY!

Jorge retoma la lectura del Seminario 4, clases 15 y 16, para definir detalladamente al Mito, a la luz de los aportes de Levy Strauss respecto a la estructura del mito. Dice Lacan allí, que es un relato, al estilo de una novela, tiene algo de atemporal, su estructura se encuentra en relación a los lugares que define, tiene un carácter ficcional, con una relativa estabilidad. Apunta al origen de lo humano y a su relación con las fuerzas sagradas. Tiene una relación con la verdad y ya desde el 17, clase 8, “Del Mito a la estructura”, agrega el mito enuncia un imposible.

En relación al mito las preguntas que lo orientan son ¿Qué implica pasar del Mito a la estructura? ¿Qué consecuencias para el Edipo?

Dice con Lacan, que Freud desarrolla tres maneras de elaborar la figura del padre con sus escritos Complejo de Edipo, Tótem y Tabú y Moisés y la religión monoteísta. Pero además precisa la intención de Lacan, en ubicar aspectos estructurales al realizar la comparación de estos Mitos. Y adelanta que este aspecto estructural estará dado por lo que Lacan llama la presencia del padre real. Para llegar a esto, Jorge nos ofrece una puntuación detallada del capítulo 8 del seminario en donde ubicará el trabajo de Lacan por pasar, de los relatos que Freud construye alrededor del padre, a los términos estructurales que se ponen en juego allí. Menciona la página 126 del seminario, para extraer la frase “la muerte del padre”. En estas páginas, dice Jorge, Lacan nos trata de orientar respecto de una lógica en juego, que supone una secuencia de pasos, respecto a la muerte del padre. Lacan comienza a despejar que la muerte del padre no da acceso a ningún tipo de goce. Dirá que este asesinato del padre es la condición del goce y en la pág. 131, ubica esto calificándolo como un operador estructural. Retoma las frases, “Que el padre muerto sea el goce es algo que se nos presenta como el signo de lo imposible mismo”. “El padre real, es el agente de la castración. En la pág. 135, “no es más que un efecto del lenguaje y no tiene otro real”. En la pág. 136: “es la posición del padre real como imposible lo que hace que sea imaginado como privador”.

Para poder despejar con claridad lo que Lacan quiere decir con padre real, Jorge propone las últimas clases del seminario “Un esfuerzo de poesía” de J.A. Miller. La construcción freudiana supone la presencia de un padre que prohíbe el goce. Miller dice que la figura del padre como padre prohibidor no es más que un semblante, una proyección. El dato inicial del que hay que partir, no es que el goce tiene que ser prohibido, sino que el dato inicial es el del agujero de la no relación sexual. Miller plantea que la prohibición no es más que la racionalización de ese dato inicial. La ausencia imaginaria de prohibición de nuestro tiempo, nada cambia en la estructura del goce, que en si conlleva una grieta. La barrera que Freud se esforzó en mostrar es el semblante que disfraza una grieta. Miller dice que el Complejo de Edipo y su versión lacaniana de la metáfora paterna, cederán su lugar a una formalización que despeja la significación del Edipo como exclusión de lo infinito del goce. La prohibición, para pensar la figura del padre, incluido en el mito del Edipo o de tótem y tabú, se basa en la estructura del goce mismo, es decir en el hecho de lo imposible. Lo imposible para Freud es que haya una satisfacción plena de la pulsión. Lacan sustituye sobre el final de su enseñanza la prohibición por lo imposible, por eso empareja al padre real con lo imposible. El padre es entonces un semblante que aparentemente prohíbe algo que en verdad es imposible, porque no hay satisfacción plena de la pulsión. En este sentido Miller dice que el Seminario 17 puede ser leído como una edición renovada del “Malestar en la cultura” ya que allí Freud dice que no hay satisfacción plena de la pulsión (dice Freud, en pág. 103 “uno cree discernir que no es solo la presión de la cultura sino algo que esta en la esencia misma de la función, lo que nos deniega la satisfacción plena y nos esfuerza por otros caminos”). Esto estructural, el neurótico se lo imputa al padre, cree que goza mal, porque hay un goce que le falta y que se lo sustrajo su padre.

El esfuerzo de Lacan es por salir de la posición de impotencia producto de quedarnos en los relatos edípicos respecto a la posibilidad de satisfacción plena de la pulsión. Satisfacción malograda por la figura prohibitiva del padre. Propone en cambio, pensarlo estructuralmente del lado del orden de lo imposible. En este sentido dice Miller, Lacan reduce la prohibición a no ser más que un sentido otorgado a un hecho fundamental de estructura, entendiendo por esto, la pérdida progresiva de goce. Donde antes había prohibición, Miller ubica pérdida progresiva de goce. El goce sólo se mantiene en pérdida, y es esta pérdida la que se le imputa al padre.

Ahora bien, si la castración se introduce por el solo hecho de ser sujetos del lenguaje, si al viviente por el solo hecho de hablar, el goce le queda prohibido en tanto tal, Jorge se pregunta ¿cuál es valor de la presencia de los padres? Lacan responde cuando dice: “el padre real necesita articularse en una relación de dependencia con el padre imaginario”. Dice Jorge que es necesaria la intervención de un ser vivo, alguien que se introduce en lo imaginario, velando algo que es de estructura. En este punto, menciona a Marcelo Barros, en el libro “Intervención sobre el nombre del padre”, pág. 35, quien dice: “hay que matizar la idea que la castración se cumple por el solo hecho de hablar y sin necesidad de ningún agente que la haga efectiva”. Si la castración tiene un estatuto simbólico, es un agente real el que la hace efectiva. El padre metaforiza el primer trauma que es el del lenguaje, de esta que es su función, se explica por qué aparece como un agente traumático”.

EL PADRE EN LA NEVERA

En este punto, una referencia a la época y a la clínica actual. Nos trae con Melman a la “madreversión”, en relación a la época actual, propuesta en el libro “La nueva economía psíquica, la nueva forma de pensar y gozar hoy”. Este autor dice que asistimos a la evolución de un matriarcado generalizado que sustituiría el patriarcado devenido obsoleto.

También presenta la compilación de Gerardo Batista y Marcela Negro, llamada “Incidencias clínicas de la carencia paterna”, en un artículo de ese autor, llamado “La imaginarización del S1, toma la idea que la caída del nombre del padre, lleva a investigaciones que podrían iluminar no solo la proliferación de psicosis ordinarias sino también soluciones neuróticas que prescinden del nombre del padre. Serge Cotett, en el artículo “El padre pulverizado”, sostiene que en la metáfora paterna de nuestra época, se puede leer una carencia del padre real y un deseo materno ilimitado.

Esta carencia paterna, no es sin la extensión del imperio materno y en ese punto, trae a colación el Seminario 4 nuevamente.  En la clase “Ensayo de una lógica de caucho”, Lacan comparte una anécdota surgida en una publicación norteamericana, en donde una mujer viuda se hace hacer un hijo de su marido cada 6 meses, mediante inseminación artificial, una vez que éste había fallecido, respetando la promesa de fidelidad y amor eterno. Con esto Lacan ilustra su idea de que el padre simbólico es el padre muerto. En ese caso, el padre real también es el padre muerto. A mujer fría, marido refrigerado. En resonancia con el título elegido por Jorge para este punto. La noción real del padre, no se confunde con la de su fecundidad.

 

                   Reseña   Paula Baldini  – Cid San Luis

 

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