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Foro de Cine debate N° 3: “Asuntos de familia en el mundo contemporáneo”: Family Romance, LLC

 

 

 

“Family Romance, LLC”

Año: 2019 – Estados Unidos – Dirección: Werner Herzog

Foro de Cine debate N° 3: “Asuntos de familia en el mundo contemporáneo”

Coordinan: Patricia Lucero – Norma Sierra

La película Family Romance, LLC fue seleccionada para el Foro de Cine debate N° 3: “Asuntos de familia en el mundo contemporáneo”, en el cual se propuso explorar las figuras del padre en la sociedad contemporánea a través del cine.

 

Artificios paternos

Por Norma Sierra y Patricia Lucero

Coordinadoras del Foro – CID San Luis

 

“… el padre es la herida y el cuchillo, si puedo decirlo,  porque el padre ya no es eficaz, porque, de ahora en más, es obsoleto.” [1]

 

¿Es posible desembarazarse del padre? Se pregunta Miller en su conversación con Christine Angot en el Teatro Sorano. Y si fuera esto posible, ¿Cuál es el precio a pagar? Lacan se ha preguntado a lo largo de su enseñanza ¿Qué es un padre?, pregunta que se inscribe en un momento de la civilización en la cual está aconteciendo la decadencia de su función, a partir de la caída del patriarcado que se fue profundizando por el impacto del discurso de la ciencia.

El padre para Lacan es un síntoma, un artificio que sirve de brújula al deseo. Con la declinación del patriarcado, se pluralizan esos artificios, como bien lo muestra la película, en la cual un empresario, Ishii Yuichi, sostiene su negocio a partir del vacío dejado por esta decadencia de las figuras paternas, recreando personajes de alquiler hechos de puro semblante y engaños a medida de las supuestas necesidades y requerimientos de aquellos con quienes se ocupará de recrear, por un tiempo, relaciones familiares ideales, o por lo menos de una apariencia más amable que la que tienen los vínculos en la vida real.

Un padre podía ser múltiples padres, al seguir el libreto que le dictaba cada personaje. Pero, ¿hay algo real en ese lazo o es sólo simulacro y engaño? Vemos risas, lágrimas y amores que en distintos momentos del film se muestran insoportables para el padre. Podría ser una condición para la subsistencia del negocio, no llegar a una relación en la que surgieran sentimientos de amor. Si se llegaba a ese punto el vínculo debía ser disuelto, también por alguna artimaña, engaño, que explicara su desenlace final. En estas historias, se pone en juego un padre que funciona como “solo padre”, como un semblante sin otro anclaje que la complicidad del sostén de la simulación, para provocar un impacto emotivo en quienes recibían sus servicios.

La historia está narrada de manera tal que se confunde la realidad y la ficción, y eso nos hace preguntarnos si la elección del director de utilizar recursos de ficción entremezclados con otros documentales, podrían ser leídos como un modo de interrogar la dimensión de los efectos que tendrían los semblantes para el sujeto contemporáneo.

Nuestra invitada, María de la Paz Viñals, realiza un comentario de esta película, que nos aporta datos sobre la filmografía del director, el uso de los recursos, y realiza una interesante y minuciosa lectura, que da cuenta de una película que explora cómo los sujetos pueden intentar suplir la carencia real de esa familia soñada en la niñez por personajes de alquiler.

 

 

Narrar la simulación

Por María de la Paz Viñals

Nacida en San Luis, es Licenciada en Cine y T.V. por la UNC

Docente en la UNLC y UNTREF

 

Family Romance LLC (2019) de Werner Herzog nos sumerge sin aviso en un mundo distópico, en apariencia. Desde un punto de vista que recuerda al del “voyeur” de Benjamin, Herzog teje e instala con contundencia un mundo de “pequeñas historias” hipnóticas. Desde la primera escena en un concurrido parque de Tokio, en la que un padre impaciente espera y ve llegar a su hija preadolescente que no lo conoce, el director se desliga de cualquier convención narrativa llevando al extremo el código documental para contar una escena nada casual. Y desconcierta, maravillosamente. ¿Pero por qué?

 

Alerta spoilers:

Para quien, como fue mi caso, no tenga ninguna información previa, el film se asume como una ficción. La premisa es tan extrema que no deja al espectador desinformado demasiada alternativa.

Nada podría ser real. Pero lo es.

La película cuenta la historia de Ishii Yuichi, el creador y director de una empresa real llamada Family Romance, radicada en Tokio, que brinda un particular servicio: ofrece personas para que interpreten otras personas en la vida real, falsos parientes y amigos que cumplen un rol para quien los contrate: un padre presentable que reemplace a uno impresentable en una boda, relevos laborales, o la falsa emoción de revivir el momento de ganar 20 millones de yens en la lotería. “Usted tendrá aquello por lo que pagó”, dirá Ishii en la película:

Pero, además, es el mismo Ishii Yuichi quien interpreta al mismo Ishii Yuichi en la película, lo que la sitúa aún más en una frontera difusa en la que actor y persona, persona y personaje, son lo mismo.

La empresa es real, el protagonista es real, las experiencias son reales, pero están recreadas, reconstruidas, y narradas a partir del punto de vista del director. Ni siquiera la crítica especializada termina de acordar en qué punto se trata de una película de ficción o de un documental.

 

El formato es el juego:

En esta película “modesta” hecha prácticamente en la calle, en la que Herzog (a sus casi 78 años) es su propio camarógrafo, en la que asumen roles centrales su esposa y su hijo, confluyen sin solución de continuidad elementos de ambos géneros. Por un lado toca a la esencia dramática de la actuación y de la praxis cinematográfica, ya que se trata de personas que interpretan personajes de sí mismos, haciendo difícil fijar límites entre realidad y ficción, aspecto que siempre ha sobrevolado la obra de Herzog. Por otro lado no nos propone un relato clásico de ficción sino un recorrido, una suma de “viñetas”, más propio del documental. Las situaciones y los diálogos no distan demasiado de su transcurrir en la vida real, aunque puede aparecer una mujer en una playa hablando por un teléfono de línea con cable a la nada.

El film presenta una enorme incógnita formal en cada escena: ¿cómo hizo?, ¿por qué lo hizo? ¡Herzog es dios! (un dios que está de vuelta y se burla del paraíso para meter los pies en el barro).

A pesar de, o gracias a, cierta “desprolijidad”, la película alucina por el desprejuicio y la valentía de un Herzog que se lanza tanto a un registro casi directo de cámara con un grado mínimo de puesta en escena (la realidad se cuela sin pruritos, las personas que pasan tras los lentes miran a cámara, las conversaciones entre personajes a veces remiten a una nota periodística, momentos dramáticos son interrumpidos por llamadas imprevistas de celular) como a la construcción de escenas que simulan una telenovela en la rigidez de las actuaciones y la puesta. Evoca algo de Her, de Spike Jonze, en su temática y tinte ¿futurista?, pero de bajo presupuesto. Y esta sea tal vez la decisión más brillante que podría haber tomado Herzog para narrar esta historia y proponernos un mundo único en sus propios términos.

Explícito en la exposición de los recursos narrativos, el film recuerda a ciertos documentales televisivos por su embalaje algo “plastificado”. Las transiciones se notan, los ralentis son marcados, las puestas en cámara fija y la ambientación subrayada de los interiores se contraponen sin sutileza a las cámaras en mano y el naturalismo de los exteriores. Los drones, que sugieren un homenaje en video a los emblemáticos “planos de pausa” de Ozu, irrumpen con una impronta artificial. Pero todo es coherente, honesto: contenido, forma, emoción.

Según el mismo Ishii, su empresa real se llama Family Romance en honor a la neurosis de romance familiar que describió Freud en su ensayo “The Neurotic’s Family Romance”, en el que explora la fantasía de familia ideal que tienen los niños. En Japón, donde el número de familias monoparentales es muy alto, y donde la soledad y la depresión se han convertido en una pandemia, Ishii y sus empleados cumplen un rol que, si bien no soluciona el problema, funciona como un paliativo mediante la simulación.

La simulación, concepto que toma desde lo formal también la película: ¿es una ficción simulando ser un documental?, ¿es un documental simulando una ficción?

 

Un lugar para la ternura:

La historia central narra un caso en el que Ishii es contratado para asumir el rol del falso padre de una niña preadolescente. Siempre nos queda la sospecha, sugerida con gran sutileza, de que la chica sabe que está siendo engañada pero calla, optando por conservar esos momentos recuperados con un padre amoroso, disponible, atento. Entonces, la película nos plantea la pregunta: ¿en qué se diferencia el regreso de un padre ausente a la interpretación del regreso de un padre ausente?

El mismo Ishii asegura en varias entrevistas que el alquiler del padre es lo más requerido en Family Romance y que muchas familias en Tokio tratan de suplir la carencia de esa figura paterna alquilando una: “Lo que yo tengo que hacer es preguntar las razones, por qué ellos están arrendando y luego pensar sobre ese problema en particular para enfrentar ese personaje (…) hay 35 niños que me consideran su verdadero padre (…) Sin duda sería mejor que nuestra sociedad no necesitara este servicio, pero por ahora no es así. Vivimos tiempos en que es necesario completar la sociedad actual con el alquiler (…) Nuestro eslogan es “La alegría por encima de lo real”. (Ishii Yuichi, fragmento de entrevista para BBC Mundo, 17 de mayo de 2019).

En este sentido, la secuencia de la ganadora de la lotería nos regala, en un primer plano ralentizado (a cuenta de Family Romance) la alegría íntima y conmovedora de la mujer más triste del mundo. Padre e hija conociendo a un puerco espín nos redimen en un almohadón de plumas.

Con magistral belleza el film nos ofrece momentos en los que podemos perdonar y perdonarnos el simulacro, y refundarnos en la ternura. Con quien tengamos a mano, ya no importa. Pone sobre la mesa todas nuestras pequeñas transacciones con la felicidad. Tal vez porque a todos nos falta: un padre presente, una pareja, un hijo, una vida emocionante. Porque también usamos dobles. Porque construimos nuestras biografías en collares en los que siempre falta una cuenta. Nos desnuda en nuestros propios mundos simulados, perdidos entre nuestra propia necesidad y la de los otros.

Y si hay que distraerse o mirar para otro lado, se hace. Y si hay que pagar se paga, ¿acaso no lo hacemos todo el tiempo?

Family Romance LLC pone en jaque conceptos como el de familia, de amor, e incluso el de realidad. Mientras Herzog, en una urbe superpoblada en la que al parecer nadie “tiene” realmente a nadie, nos convierte en otro voyeur parado al lado de su cámara.

 

 

[1] Miller, j.-A. (2018). “Conversación con Christine Angot en el teatro Sorano”, p. 19, en Feminismos, variaciones, controversias. Grama, Buenos Aires

 

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