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La dimensión política del Otro. Clase de Frenando Mó, 8 de mayo 2020

La dimensión política del Otro. Clase de Frenando Mó, 8 de mayo 2020

 

Dibujo: “la cascada” (1961) Autor: Maurits Cornelis Escher

El pasado 8 de mayo de 2020, se llevó a cabo la segunda clase general que llevó como título  “La dimensión política del Otro”, a cargo del docente invitado Fernando Mó  (AP de la EOL Y AMP).

En una interesante lectura del capítulo 8 “Del mito a la estructura” del seminario 17, el docente realizó un riguroso recorrido acerca de las dimensiones clínicas y políticas, ante la decadencia del Padre.

Al comienzo de la clase, destaca la implicancia de la decadencia del Padre en diversos discursos, mencionando al “decadentismo”, nombre que recibe el movimiento que se desarrolló en el campo de la literatura y se ha expresado bajo la forma de protesta. Menciona que el psicoanálisis se ha involucrado en este movimiento, destacando las consecuencias clínicas y políticas que ha tenido la caída del Padre, en tanto evidencia de la inconsistencia del Otro, para responder sobre el goce.

A partir del texto “Clínica y Política” de J.A. Miller, el docente señala que los discursos son susceptibles de una clínica y que la construcción de los discursos son un efecto de la decadencia del Padre.

Destacando el lugar del discurso del Amo, en tanto discurso civilizador, Fernando Mó propone pensar el lugar de la Política, retomando la “política del ser”, orientada a partir del texto “La dirección de la cura y los principios de su poder”, para destacar la acción analítica, como aquello que permite la posibilidad del discurso analítico.

En relación al discurso del Amo, introduce el siguiente interrogante: ¿Cómo se articula el discurso del Amo con el Padre?

El Padre, es algo que Lacan desplaza, para ubicar en su lugar el significante Amo. Esto implica pensar el discurso del Amo, más allá del padre. Siguiendo a Lacan, el padre no es una referencia suficiente para hablar de lo que está en juego en la estructura. Esto implica pensar a la castración más allá del padre.

¿Qué lugar ocupa el saber mítico, en el discurso del Amo?

El saber mítico, se ubica como enunciado de lo imposible, es decir de lo Real imposible.  El Seminario 17, plantea un movimiento que va desde el padre como mito, a la estructura del lenguaje.

El significante Amo, es agente de la castración: ¿Qué significa agente de la castración? Aquí, Fernando Mó retoma la perspectiva del acto, ubicada en el capítulo 8 del Seminario 17; destacando allí el ejemplo de los servicios de inteligencia y la lógica del “doble agente”, para pensar la función del significante Amo. En los servicios de inteligencia, el agente no es el amo, sino que el agente es alguien a quien se hace actuar.

Esto nos acerca a la dimensión política del Otro. En este punto el docente, siguiendo a Miller en el texto “Psicoanálisis y Política”, introduce las tres dimensiones del Otro allí planteadas:

Social: ejemplo del chiste

Lógica: cuando valida la verdad. En el Seminario 17, Lacan sostiene que la verdad es algo que se experimenta.

Política: cuando se reduce la función al significante Amo, que captura al sujeto y lo lleva al trabajo cuyo goce le es robado. Discurso del amo – discurso del inconsciente – Suplemento: plus de goce que hace eco a la plusvalía.

Fernando Mó destaca que, si el significante Amo es agente de la castración, son los significantes Amo los que inciden sobre los otros significantes presentes a los fines de identificación. Por otro lado, es el significante Amo el que ordena el cuerpo.

En este sentido, señala que podemos pensar al Seminario 17 como un seminario del poder, ya que no es posible ser libre del significante Amo. El significante Amo ordena el cuerpo, separando el goce del cuerpo, cuya recuperación es plus de goce.

Algunos interrogantes que introduce respecto del discurso del Amo: ¿Cómo es posible que el significante Amo sea algo en la política que haga funcionar al sujeto? ¿Cómo es que el significante Amo ordena el cuerpo?

Sobre estas cuestiones, el docente ofrece una orientación a partir de la articulación entre afecto, angustia y pensamiento, trabajada por Lacan en el capítulo 10 del Seminario 17. En este capítulo Lacan retoma a la angustia como un aspecto central, “forma de pensar a la angustia a partir del afecto en el cuerpo” (pag. 154). De esta manera el afecto queda remitido al discurso del Amo. Producto del ser que habla en la medida en que dicho discurso lo afecta.

Volviendo al problema del padre, el docente introduce el texto “El Otro que no existe y sus comités de Ética” (texto de Miller con la colaboración de Laurent), para ubicar allí tres problemas vinculados a la inconsistencia del padre:

1) El problema es una falta de representación

2) El padre como imposible

3) Encuentro imposible con el padre

Estos problemas constituyen una inconsistencia del Otro para responder sobre el goce. En este punto Fernando Mó sitúa a la política, en tanto que la política se hace necesaria allí, en donde el saber desfallece.

Entonces, ¿Qué implicancias tiene la inconsistencia del padre para responder sobre el goce?

Sobre este interrogante, retoma el texto “El Modelo y la Excepción” de E. Laurent, destacando allí que, si el padre no tiene todas las respuestas, solo responde con el síntoma. En este sentido, siguiendo el texto citado, menciona dos momentos en la enseñanza de Lacan: En el Seminario 17: el padre ordena el cuerpo y ordena los significantes. Luego en el Seminario 22, RSI: lo que viene al lugar del padre es el síntoma.

Esto implica pensar una dimensión del síntoma: ¿Qué quiere decir esto? El padre, en tanto que no sabe acerca de la verdad, solo responde con el síntoma. Hay algo en cuanto a esa respuesta por el síntoma que hace a la transmisión.

En este punto, el docente sitúa la problemática del modelo: En tanto que el padre como modelo no puede dar una representación suficiente, se convierte en excepción, precisamente porque a través del síntoma ofrece una respuesta excepcional.

Entonces, el padre ofrece una versión opaca, opacidad del goce del padre en tanto que lo que se transmite, es que el padre tiene una causa. Una causa de su deseo.

A partir de esto se abre la dimensión del uso: Si el modelo es no suficiente y lo que le queda es el síntoma, al sujeto no le queda otra que saber arreglárselas. Esto se vincula con el uso del síntoma.

Entonces: ¿Qué lugar tiene aquí la dimensión política? Lo que está en juego en la dimensión política es como pensar la desidentificación.

En este punto Fernando Mó, recurre a la diferencia introducida por Miller en “Un esfuerzo de poesía” entre política y poesía, en donde encontramos nuevamente una perspectiva del uso.

Política: uso de los significantes a los fines de identificación

Poesía: uso del significante a los fines el goce. En este punto, Fernando señala que la poesía implica una violencia al uso común de lalengua. El discurso analítico busca que el goce se ponga en juego.

A propósito de la perspectiva del síntoma y la identificación en los discursos, el docente retoma el discurso histérico: si la histeria está ubicada en la perspectiva del síntoma, es porque hay una falla en el saber. Quiere un Amo para que le dé respuestas acerca del goce.

Entonces, ¿Qué significa hacer uso de la poesía a los fines de lograr un aflojamiento de la identificación? Implica un movimiento hacia la dimensión del saber arreglárselas, en detrimento del reclamo del sujeto por un significante Amo. La apuesta sería entonces, que el sujeto pueda hacer su versión del padre, para poder servirse de él.

En este sentido, el docente destaca que, si el sujeto pide que el padre diga todo, ante esta inconsistencia, se abre una vía hacia la lógica del no-todo. Esta política del no-todo implica no creerle demasiado al significante Amo.

¿Cómo se soporta la política del no – todo? Implica soportar las cosas en suspenso. Esto da lugar a múltiples versiones. El padre es una versión, pero se requiere de construir una versión propia, más allá del saber articulado.

Para terminar, Fernando Mó señala que la utilización del significante a los fines de goce en la poesía, se dirige a producir un aflojamiento de la identificación. Siguiendo a Miller, ubica allí el lugar del cristal de lalengua, como aquello que se va sedimentando por el uso de la palabra. Es allí donde es posible una nueva escritura, una letra de goce que está a la espera. Letra que se va soltando de la identificación y del significante Amo.

El esfuerzo de poesía se apoya en esa nueva escritura que el discurso analítico promueve.

Estos puntos destacados, son algunos trazos del riguroso recorrido que el docente desarrolló en la clase, y que luego dieron lugar a una interesante conversación e intercambio.

Agradecemos especialmente a Fernando Mó, por su orientación y generosidad en su transmisión, que nos invitan a seguir investigando.

 

Reseña: Daniel Blanco – CID San Luis

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