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Pasando Revista

Reseña de la Actividad Pasando Revista. Secretaría de Biblioteca del CID San Luis

Pasando Revista es una actividad de la Secretaria de Biblioteca del CID San Luis en la cual se trabajó sobre los testimonios del Pase de Fernando Vitale publicado Lacaniana N 24 y entrevistado en Resonancias N 5.

El día viernes 25 de septiembre se realizó el primer conversatorio, el primero que dará inicio a la serie Pasando Revista. En esta oportunidad contamos con la participación de Eva Mallea y Patricia Gerbaudo con la coordinación de Mariel Robledo.

Robledo comienza dando la bienvenida a los participantes y presentando la Secretaría de Biblioteca a partir de las actividades inherentes a la misma. El propósito de la biblioteca es instituir un lugar para el estudio y la difusión del psicoanálisis, promoviendo la reflexión y producción de saberes en relación a esta praxis.

Robledo toma la pregunta: ¿qué entendemos cuando nos referimos a una biblioteca de psicoanálisis?, pregunta que apunta al fin político de las bibliotecas cuya respuesta es a partir de Judith Miller quien las definió como “un eslabón práctico de la acción lacaniana” acción a realizar en cada ciudad, poniendo en tensión el discurso analítico con otros discursos y contando con el patrimonio simbólico que son sus libros.

Luego presenta el espacio Pasando Revista. Este espacio surge a partir de la iniciativa de trabajar nuestra querida Revista de Psicoanálisis del Nuevo Cuyo, Resonancias. En la región del Nuevo Cuyo el IOM2 incluye centros de Investigación y Docencia: San juan, Mendoza, San Luis, y delegación Catamarca y La Rioja, los mismos trabajan regionalmente articulándose a través de sus Programas Anuales, Jornadas Regionales y Seminarios Clínicos.  La otra revista con que trabajamos es Lacaniana, revista de la Escuela de Orientación Lacaniana que cuenta con una sección que se denomina Testimonios del Pase dados en la EOL. En ambas revistas se encuentra una sección sobre los pases, en Resonancias la sección se llama Aproximaciones del Pase. Nos cuenta que Pasando Revista hace referencia al pase y luego expuso en que consiste este concepto, haciendo hincapié en el texto La Proposición del 9 de octubre de 1967, donde Jacques Lacan propone este dispositivo para la Escuela, es decir, el pasaje de psicoanalizante a psicoanalista, el pase es también el pasaje de un deseo de saber a un deseo de ser psicoanalista. Este dispositivo consiste en que cuando alguien ha atravesado su análisis, y considera que lo ha concluido, pide al cartel del pase la posibilidad de realizar testimonio sobre su análisis, de esta manera, se pone en evidencia el segundo dispositivo importante de la escuela: el cartel. Si el cartel del pase considera que el postulante a concluido su análisis, ya está en condiciones de dar testimonio sobre su análisis se convierte en un analista de la escuela. Posteriormente cita a Jacques-Alain Miller en su libro Política Lacaniana quien expresa que con el pase Lacan cambia algo en el psicoanálisis, en principio, porque plantea que hay un fin de análisis, un análisis perfectamente terminable es una ruptura osada con el texto de Freud Análisis terminable e interminable que fue hecho para decir que, propiamente hablando, no hay fin de análisis e incluso recomendaba a los analistas atraer su atención en el interés que habría cada cinco años  en proceder a un nuevo periodo de análisis.

Mallea titula su recorrido Paseando en revistas, a partir de su encuentro con un posteo en Facebook de Marcelo Barros, una foto que mostraba una placa de cemento con unas palabras en inglés que decían algo así “Que terrible es amar algo que la muerte puede tocar”, además acompañaba esa imagen con otra pregunta “¿se puede amar otra cosa?” A partir de lo cual la expositora reflexionó si el psicoanálisis puede morir. Interrogante que la traslado a un libro de Irene Kuperwajs: El pase, antes del pase… y después, donde encontró una frase que decía “el pase es una manera de mantener vivo el psicoanálisis”. Luego cita al autor Xavier Esqué “El pase (…) nunca está en el mismo lugar, está vivo, toca y resuena en lo que el psicoanálisis tiene de más vivaz”. En estas revistas, Lacaniana y Resonancias, podemos encontrar un apartado dedicado a lo vivo del psicoanálisis.

Mallea toma la propuesta de la Secretaría de Biblioteca de escribir sobre el testimonio Fernando Vitale porque es un punto de encuentro entre ambas revistas sobre mantener vivo el psicoanálisis. En su testimonio Vitale cuenta como a partir de su análisis obtiene efectos de vivificación a partir del atravesamiento del fantasma. Esto fue posible por un nuevo uso de dos acontecimientos de cuerpo que él tenía desde niño, las pesadillas y el sacudón. Cita la revista Resonancia donde Vitale en la entrevista describe el efecto de una manera muy precisa:

Fue la caída del sujeto supuesto saber y la separación del objeto escópico escondido tras el agalma transferencial lo que me permitió arribar a la certeza en la que me apoyé para dar el paso que me faltaba. Esa nueva satisfacción que se anudó al final, fue lo que me empujó a pedir el pase.

En relación al pase retoma a Xavier Esqué ya que él menciona que, si bien cuando Lacan inventa el dispositivo del pase en 1967, estaba la cuestión del atravesamiento del fantasma, al final de su enseñanza, el pase se sitúa en la vía de la singularidad, en la identificación al sinthome. Es un pase de una nueva satisfacción. Pero no solo del pasante, sino que, con la trasmisión del testimonio, esa satisfacción llega al público.

Mallea considera la importancia de retomar los testimonios del pase como trasmisión fundamental de la experiencia psicoanalítica. Además, constituye una vía de enlace entre el Instituto, el IOM, con la Escuela.

Cierra su comentario, recortando unas palabras de Vitale en relación a las resonancias que puede tener un testimonio en los otros: “cuando eso sucede, porque me ha ocurrido a mi escuchando a algunos AE, es indudable que sentimos una auténtica alegría que vivifica la relación que tenemos cada uno en soledad con la causa analítica”.

A continuación, toma la palabra Patricia Gerbaudo, quien hace hincapié en la importancia de trabajar los testimonios del pase como una herramienta para interrogar la práctica psicoanalítica.  Toma el primer testimonio cuyo título es De la pesadilla de la historia a los acontecimientos del cuerpo. Cita a Leonardo Gorostiza quien la orienta en relación a lo que implica el comentario, que se da después del testimonio del pase, comentarista que luego pasa a llamarse interlocutor de esos testimonios. Recuerda que el pase es ante todo un texto que implica un saldo de saber a partir del testimonio.  Fernando Vitale lo dice en la entrevista en Resonancia, los testimonios son una herramienta para interrogar la práctica analítica y, en lo que respecta a su primer testimonio, marca un punto que le permitió arribar a la certeza en la que se apoyó para franquear el paso que le faltaba para finalizar su análisis, ese punto está en relación con la caída del sujeto supuesto saber y la separación del objeto escópico escondido tras el agalma transferencial, no  sólo como tapón de la transferencia sino también en relación a la no relación sexual, y a una nueva satisfacción que acompaña el final de su análisis con un deseo de trasmisión, por lo que solicita incluirse en el dispositivo del pase.

Gerbaudo señala como importante de esa entrevista un punto en el que el autor hace referencia a la resonancia en los otros al escuchar los testimonios, resuena en otros a pesar de que algo bordea lo indecible. Toma de Miller la idea de la Escuela Sujeto, idea de Miller para ubicar las coordenadas de la escuela entre lo colectivo y lo individual y además, de Vitale quien agrega que “tiene cuerpo” en tanto es un efecto que vivifica la relación que tenemos cada uno en la soledad con la causa analítica.

La expositora queda cautivada por la primera frase del testimonio, cita a Vitale: “Como hemos aprendido la mirada no es lo mismo que la visión. La mirada, es una de las cuatro sustancias episódicas en las que puede encarnarse el objeto en juego en esa particular modalidad de goce al que Lacan termino por nombrar como goce fálico. Dicho goce, que en el nudo Borromeo transcurre entre simbólico y real, por ser un goce fuera de cuerpo, no es fácil de amigar con el goce de la vida. El imperativo que lo comanda, puede resultar en ocasiones, excesivamente mortificante.” A partir de allí Gerbaudo toma dos referencias, una ligada a coordenadas del seminario 17 de Lacan y otra al seminario 11.  En este último Lacan desarrolla el concepto del objeto “a” como respuesta al movimiento de separación del sujeto del campo del Otro y nos recuerda que lo real es lo más cómplice de la pulsión. Tenemos dos operaciones, alienación y separación, donde el sujeto se hace representar por un significante, pero también ubica un objeto en su separación del campo del Otro. Lacan nos enseña en el Seminario 11 a cerca de la satisfacción escópica, la mirada puede contener en si misma el objeto “a” del algebra lacaniana donde el sujeto viene a caer, la esquizia entre la mirada y la visión nos permitirá agregar la pulsión escópica a la lista de las pulsiones.

En el capítulo del Campo Lacaniano Lacan señala que no se puede hablar por las buenas de goce, el testimonio de Vitale en ese punto nos muestra como lo que va “de las cosquillas a la parrilla”. Después de mucho andar en su análisis y en esa vuelta entre el trauma y la mirada, el analista le señala, pero “¿qué queres?, ¡si seguís en esa vas a terminar así!”. A partir de los elementos que aparecen en el sueño, Vitale recuerda la frase del analista y dice que había sentido un efecto vitalizante, Vitale se vitalizo con ese sueño. Sin embargo, intenta en las sesiones volver a introducir ese sueño y hacer elucubraciones y dice que esa frase del analista le toco el cuerpo. Me encuentro con mi propia locura fálica todista. Podemos decir entonces que más quería extraer de ahí, una nueva articulación a la verdad de su sufrimiento, algo más en relación al saber cómo medio de goce. Por la vía de elucubración del pensamiento, que Lacan en el seminario 17 nos enseña sobre afecto y el goce.

Gerbaudo continúa el recorrido haciendo referencia, en el testimonio, a la insistencia del inconsciente que se había manifestado para él como un impulso de dominio que lo empujaba al down, azul-blue, al sentado, a la depresión, nombres de esos S1 en su aspecto fálico todista mortificante que lo empujaban a anular ese goce en el cuerpo. De esta manera Gerbaudo infiere que se puede pensar el goce por fuera del registro fálico, que en el testimonio lo trae con el sacudón y el efecto vitalizante que él ubica finalmente allí. Algunas observaciones de Gerbaudo expresan que Lacan en el seminario 17 nos enseña que la repetición es goce, el goce podemos decir es lo que va contra la vida, la repetición se funda en un retorno del goce. Lo que Vitale repite en el testimonio es la búsqueda de reconocimiento en el ideal. La mirada mortificante retorna como goce, temor a desaparecer de la mirada del otro, madre que no lo mira en una escena infantil. El síntoma en la transferencia es la pesadilla de su vida como el intento de hacerse reconocer por su analista, lo que obtiene se puede resumir en la interpretación “Vos no me dejas otra que ser tu pesadilla”

Luego del encantador recorrido presentado por nuestras colegas se abre un espacio de un intercambio valioso en comentarios y preguntas.

¡Los esperamos en el próximo encuentro!

 

Lic. Viviana Vallone –  CID San Luis

 

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